Balance

Cuando decidimos crear una empresa, surgen una serie de preguntas. En este módulo daremos respuesta a las preguntas económicas y financieras: ¿qué recursos necesitamos?, de donde obtendremos la financiación?, qué gastos e ingresos tendremos?, qué beneficio tendremos?

El balance nos ayuda a responder las preguntas siguientes:

1- ¿Qué necesito para poner en funcionamiento mi empresa? (Activo)

2- ¿Dónde obtendré el dinero para comprar este activo? (Pasivo)

Seguidamente, se definirán los conceptos del balance:

¿Qué es el balance?

El balance es un documento contable que representa la situación patrimonial de la empresa en un momento concreto del tiempo. Podríamos decir que es el estado de salud de una empresa.

Nos dice cuál es el patrimonio de la empresa, aquello que tenemos, aquello que nos deben y aquello que debemos. Es decir, si la empresa está saneada, si el nivel de endeudamiento es el correcto, si hay liquidez suficiente para hacer frente a pagos a corto plazo o cuáles son los bienes de la estructura de la empresa.

Masas patrimoniales

Definimos como masa patrimonial a aquella agrupación de elementos patrimoniales homogéneos con características comunes.

El balance se divide en 3 grandes masas patrimoniales:

Activo por una parte, y patrimonio neto y pasivo por el otro lado.

Se tiene que tener en cuenta que el activo siempre será igual al patrimonio neto más el pasivo.

El activo

El activo representa la estructura económica de la empresa, es la parte que necesitamos para producir o funcionar, ya que de estos elementos esperamos obtener los beneficios. Son los bienes y derechos de una empresa. Se sitúa a la izquierda del balance.

El activo nos permite dar respuesta a la pregunta: ¿“Qué necesito para poner en funcionamiento mi empresa?”

El activo se divide en dos bloques: activo no corriente y activo corriente, conceptos que veremos más adelante.

Estos bienes y derechos están ordenados de menor a mayor disponibilidad (capacidad de convertirlos en dinero). En la parte superior, por ejemplo, tenemos las inversiones (inmovilizado) que no se pueden vender de un día para otro, y en la parte inferior tenemos las existencias (stocks), deudores (deuda clientes), tesorería (c/c y caja). Estos tienen más facilidad de convertirse en dinero.

El pasivo y el patrimonio neto

El pasivo y el patrimonio neto son la estructura financiera de la empresa, es aquello que necesitamos para financiar los bienes y los derechos. Se sitúa a la derecha del balance.

El pasivo y el patrimonio neto nos permiten dar respuesta a la pregunta: ¿“De dónde obtendré el dinero”?

Los tenemos ordenados de arriba abajo y de menor a mayor exigibilidad (nivel de urgencia de retorno a los acreedores). En primer lugar, disponemos del capital y de las reservas aportados por los socios o empresarios, y se considera que normalmente no se devuelve hasta que no se disuelve la empresa. Debajo, las deudas a largo plazo (préstamos además de un año), y, finalmente, las deudas a corto plazo (pólizas de crédito a menos de un año).

Pasamos a explicar ahora las partes del activo (activo no corriente y activo corriente) y las partes del pasivo (patrimonio neto, pasivo no corriente y pasivo corriente).

Activo no corriente

El activo no corriente son los bienes que permanecerán en la empresa más de un año, por lo tanto, son bienes duraderos y poco líquidos, que necesitan tiempo para convertirse en dinero en efectivo. Son elementos importantes en la empresa.

Estos activos, como no se pueden convertir en líquido en un plazo corto de tiempo, no pueden dar respuesta a las necesidades de dinero en efectivo que la empresa pueda tener a corto plazo. Eso hace que las empresas que tengan en su balance la mayor parte de su activo a “No corriente” pueden tener dificultades por hacer frente a las obligaciones de pago a corto plazo.

El activo no corriente se puede clasificar en inmovilizado material e inmovilizado intangible:

– Inmovilizado material: son los bienes o derechos de la empresa que se pueden tocar, que se pueden ver, alguna cosa que es tangible. Comprende los terrenos, construcciones, instalaciones técnicas, maquinaria, herramientas y utillaje, mobiliario, equipos para procesos de información (hardware), elementos de transportes, etc.

– Inmovilizado intangible: son los bienes que no se pueden tocar, que no son visibles. Incluye partidas como los gastos de investigación y desarrollo, concesiones administrativas, propiedad industrial, aplicaciones informáticas (software).

Activo corriente

El activo corriente, también denominado activo circulante o líquido, se caracteriza porque los elementos que lo forman estarán en el patrimonio menos de un año. Se convierten en dinero más fácilmente durante el periodo anual de actividad de la empresa.

El activo corriente comprende:

– Existencias: son bienes que se pretende tener durante menos de un año (básicamente, materias primas, semielaborados, productos acabados y mercancías).

– Realizable: son derechos a favor de la empresa y que se tienen que cobrar a menos de un año (básicamente, clientes y deudores diversos).

– Disponible: es la tesorería, efectivo o líquido de la empresa (caja y bancos).

Visto el activo, pasamos a la derecha del balance donde está el patrimonio neto y el pasivo.

Patrimonio neto

El patrimonio neto es la diferencia entre el activo y el pasivo.

El patrimonio neto consta de dos bloques:

– Los fondos propios están formados por las aportaciones de los socios (capital, prima de emisión) y por los recursos generados con los resultados de la empresa (resultados de ejercicios anteriores, del actual, etc.).

– Las subvenciones, donaciones o legados recibidos son los importes que ha recibido la empresa sin dar nada a cambio. Estos importes se imputan al resultado de la actividad como un ingreso a lo largo de los diferentes años.

El patrimonio neto es importante porque las empresas necesitan saber cuál es su capacidad de respuesta, saber hasta dónde se pueden endeudar. Por lo tanto, el patrimonio neto permite a la empresa o persona autónoma comprobar:

– El nivel de independencia económica de la compañía.

– A la hora de pedir financiación, qué cantidad puede solicitar.

– Si puede repartir beneficio entre los socios.

Ahora pasamos a ver el pasivo, que se divide entre no corriente y corriente.

Pasivo no corriente

El pasivo no corriente está formado por todas aquellas deudas y obligaciones que tiene una empresa a largo plazo, es decir, las deudas, cuyo vencimiento es mayor a un año. Aquí se incluirán partidas como las provisiones (obligaciones claramente especificadas en su naturaleza, pero que, al cierre del ejercicio, son indeterminadas con respecto a su importe exacto y fecha en la cual se producirán) y deudas a largo plazo, deudas con empresas del grupo y pasivos para impuestos diferidos.

Algunos de los beneficios del pasivo no corriente es que la empresa tiene más liquidez, se puede utilizar este capital para nuevas inversiones y poder acelerar así los planes de crecimiento.

Pasivo corriente

El pasivo corriente está formado por aquellas obligaciones o deudas que se producen a corto plazo, en menos de un año.

Las partidas que componen este pasivo son los proveedores (importe a pagar por las compras realizadas), otros acreedores (cantidad a pagar a la Hacienda Pública y Seguridad Social) y las deudas financieras a corto plazo (pólizas de crédito, préstamo, Leasing y similares por cuotas, cuyo vencimiento sea menor a un año, y las líneas de descuento comercial).

Ahora pasamos a ver un ejemplo sencillo para la elaboración de un balance.

Con toda la información que hemos dado hasta ahora se podría decir que el balance de situación se hace para analizar el esqueleto de la empresa, ya que nos permite ver desde fuera cuál es el camino que ha tomado la empresa en el último año y compararlo con los años pasados o futuros. Esta información nos permite tomar decisiones que pueden mejorar el funcionamiento de la empresa.

El balance nos permitirá ver si la gestión que estamos llevando a cabo es positiva o negativa para la actividad que desarrollamos y nos mostrará su evolución. Es necesario conocer estos datos desde el principio para tener unas bases sólidas, sobre las cuales instaurar una empresa estable y bien consolidada.

Se recomienda hacer un balance de situación al menos una vez al año para valorar el éxito o fracaso de nuestra actividad para estar precavidos ante futuros contratiempo o imprevistos y saber cómo combatirlos.

Información básica sobre protección de datos - Responsable: David Aroca Aparicio. Finalidad: Publicar los comentarios enviados. Legitimación: Ejecución de la relación comercial o contractual entre ambas partes. Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos como se explica en el aviso legal

Deja un comentario

Share This

Recibe GRATIS en tu correo:

La guía "Aumenta la productividad de tu empresa más de un 30%"

descubre las claves que te permitirán:

• Reducir plazos de entrega

• Reducir costes

Aumentar la eficiencia de operarios y maquinaria

• Aumentar los beneficios de tu empresa

 

TU EMPRESA SERÁ MÁS COMPETITIVA

¡Ya casi estás! Comprueba tu bandeja de entrada o de spam ahora para confirmar tu suscripción.